Cuanto duro la II Repùblica?

Es frecuente darle ocho años de vida casi justos, entre el 14 de abril de 1931 y el 1 de abril de 1939. Pero con ello se comete el enorme error histórico de identificar la república del 31 con el Frente Popular a partir del 16 de febrero del 36. El Frente Popular, compuesto por partidos y personajes que en octubre de 1934 habían asaltado el régimen constitucional, causó el derrumbe de la república apenas transcurridas las elecciones de 1936, en las que se arrogó la victoria en un clima de extrema violencia, coacciones e irregularidades, sin que se publicara el recuento de votos.

Pasquin del Frente popular- mayo 1936

Pasquin del Frente popular- mayo 1936

En ese momento comenzó un proceso revolucionario abierto, desde el poder y desde la calle, que he descrito en El derrumbe de la república y cuyos datos no repetiré ahora, y siempre me ha llamado la atención que tantos políticos e historiadores pretendan considerar como básicamente normales y constitucionales aquellos meses  sin ley, plagados de crímenes e incendios. Quizá crean que en eso consiste la democracia. Yo mismo he caído en el error de creer que la república había finado algo más tarde, al reiniciarse la guerra el 18 de julio, cuando Giral ordenó armar a los sindicatos.

En realidad el régimen se había hundido en las elecciones más que anómalas de cinco meses antes. Por lo tanto, había durado cinco años cortos antes de que su legalidad fuera arrasada por las izquierdas.

Lo que vino después fue un proceso revolucionario abierto que algunos han llamado III República, pero que en realidad no llegó a institucionalizarse debido al sesgo desfavorable que tomó la guerra desde muy pronto para el Frente Popular. Por eso, al bando que otros denominan republicano, yo lo llamo frentepopulista, izquierdista, revolucionario o simplemente rojo. Ninguna de estas definiciones es del todo justa, porque en el Frente Popular no entraban formalmente los anarquistas ni los separatistas catalanes y vascos, aunque de facto sí entraron en la coalición bélica. Ni todos eran izquierdistas, pues al PNV podría incluírsele más bien en la extrema derecha; ni revolucionarios o rojos, porque ni los cada vez más irrelevantes partidos de Azaña y similares lo eran, como tampoco los separatistas.

Frente Populistas armados toman las calles

Frente Populistas armados toman las calles

Pero el hecho es que desde aquellas elecciones el elemento rojo o revolucionario fue el elemento más activo y directivo del Frente Popular, y durante la misma contienda el PCE, gracias a la ayuda soviética y a disponer de una verdadera estrategia política y militar que faltaba a sus aliados, se desarrolló hasta hacerse el partido más importante, hegemónico en las decisivas fuerzas armadas y policiales.

Además, al entregar el grueso de las reservas financieras españolas a Stalin, aquel régimen no institucionalizado se convirtió en satélite y rehén del Kremlin. El designio confesado de los comunistas, bien claro desde que Dimítrof expuso la táctica de frentes populares, era construir en España algo parecido a lo que serían las “democracias populares” en la Europa del este después de la II Guerra Mundial. Lo más gracioso es que un montón de historiadores lisenkianos se empeñan en desmentir lo que los propios comunistas decían, negar los testimonios del mismo Azaña y otros, para convencernos de que la república del 14 de abril siguió siendo la misma hasta la victoria de los nacionales en 1939. Francamente, eso es conducir la historia al reino de la majadería. Pero se hace, y con mucho empeño. Es la base de la inmunda ley de memoria histórica.

PÍO MOA

Este artículo fue publicado originalmente en el blog de Pío Moa en La Gaceta (13/12/2012)

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