Asalto a la historia en Cordoba

Con la Mezquita no hay un problema legal, ni siquiera histórico o religioso. Es una campaña puramente política contra la Iglesia, en la que la izquierda se asocia con el islamismo como aliado de conveniencia
LA Iglesia Católica representa una fobia constante de parte de la izquierda española, que recurre a ella para provocar debates crispados con los que demuestra su profunda ignorancia sobre el sentido de la aconfesionalidad del Estado. El último pretexto para la enésima campaña anticatólica de la izquierda laicista es la inscripción registral en 2006 a nombre de la Iglesia de la Catedral de Córdoba, construida en el recinto de la Mezquita. Los entusiastas del pasado musulmán andalusí –entusiastas porque sirve a su anticatolicismo– se han apresurado a reclamar la expropiación de la Mezquita/Catedral a la Iglesia, utilizando incluso el falso argumento de que el carácter confesional de la titularidad del templo pone en peligro su condición de Patrimonio de la Humanidad, reconocida por la Unesco en 1984. La pataleta laicista tendrá eco hoy en la sesión de control del Senado, con una pregunta de un senador de IU sobre la normativa que permite a los obispos certificar la propiedad de templos católicos e inscribirlos a nombre de la Iglesia en el Registro de la Propiedad.
La cuestión, si fuera legal, sería muy sencilla de resolver: bastaría una decisión judicial para determinar si el Obispado de Córdoba ha actuado correctamente o no. Pero los agitadores de esta campaña quieren eludir el debate jurídico para atizar la reacción visceral anticlerical, con forma de expropiación o similar expediente chavista a cargo de la Junta de Andalucía. La Mezquita de Córdoba, construida a su vez sobre una basílica cristiana visigoda del siglo VI, fue consagrada por la Iglesia desde 1236 y nadie en su sano juicio podrá decir que la dedicación del templo al culto católico se ha hecho con perjuicio de su arquitectura musulmana, de una belleza universal. La conservación del conjunto arquitectónico demuestra el respeto de las autoridades eclesiásticas por su origen islámico. La historia no se cambia con golpes de mano propios de una izquierda rancia. La historia se respeta y se admite, y la Mezquita de Córdoba, que nunca dejará de ser conocida como tal, es desde hace ocho siglos un templo católico, por el mismo proceso histórico que ha hecho que tantas otras sinagogas judías o iglesias cristianas se hayan convertido en mezquitas.
En relación con la catedral de Córdoba no hay un problema legal, ni siquiera histórico o religioso. Es una campaña puramente política contra la Iglesia Católica, en la que la izquierda se asocia con el islamismo como aliado de conveniencia, sin reparar mínimamente en lo absurdo y contradictorio de cubrir semejante coalición de intereses con un manto de laicismo, por lo que todo resulta inverosímil.

Histórico Opinión – ABC.es – martes 22 de abril de 2014.

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