El genocidio negado de la India a manos del islam

BD.- La India ha conocido durante la dominación musulmana unas masacres abominables. La población hindú de Afganistán (hoy prácticamente desaparecida) fue exterminada por los musulmanes. Esta matanza es llamada “Hindi Kouch”, “la matanza de los hindúes”. No hay que confundir Hindi Kouch con Hindu Kouch, la cadena montañosa entre Pakistán y Afganistán (conocida por los antiguos griegos como Parapamisos y por los autores latinos como Caucasus Indicus) cuyo nombre local también guarda una posible relación con esa misma historia, ya que la cadena montañosa significa “muerte de los hindúes”, aunque es posible que este nombre se derive de la tradicional enemistad de las tribus afganas contra los habitantes de las llanuras. Estos últimos eran llevados a las tierras altas como esclavos después de las razzias de los afganos. Muchos de estos prisioneros indios morían en los fríos y las fatigas de esas montañas.

La historia de la dominación musulmana en la India es la crónica de un genocidio sin precedentes en los anales de la Historia. El fanatismo y la brutalidad de aquellos hombres surgidos del desierto, movilizados por la ciega intolerancia de una ideología dirigida únicamente a la opresión y la esclavitud y lanzados sobre civilizaciones y culturas brillantes y complejas dejó el reguero de destrucción y muerte del cual la mayoría de las tierras que fueron subyugadas por aquella marea no se ha recuperado nunca. Fue arrasado Bizancio y la milenaria presencia griega en Asia Menor y Egipto, el cristianismo desapareció para siempre del norte de África, fue reducido a islotes sometidos al abuso y la arbitrariedad en el resto de Oriente, la magnífica Persia de los Sasanidas entró en la noche de su historia, incluso España vio su suelo hollado durante siglos por la terrible pisada esterilizante del islam, hasta la victoria definitiva de los cristianos. Coincidencia de extraordinaria significación, la India ve la llegada de las avanzadilla mahometanas al Indo en el año 711, un año (o meses apenas) antes que el desembarco de Tarik en las costas del sur de Hispania. A partir de ahí se abre para el subcontinente indio una época terrible de destrucción y opresión para el que acabará con la llegada de los británicos, hecho que marcará el fin de la India musulmana.

No vamos a hacer aquí el relato de esos siglos de dominación inglesa. El cambio de régimen que supuso la India Británica tampoco supuso el fin del conflicto multisecular con el islam. El islam no ha dejado nunca de ser un problema para la India. A la independencia de la India, ésta se partió en dos Estados, uno de carácter islámico, Pakistán (dividido en dos partes Pakistán Occidental y Pakistán Oriental) y uno laico, la Unión India. Una parte importante de la India histórica salía del regazo de la Madre India. Desde entonces, el conflicto de Cachemira sigue poniendo la cuestión islámica en el centro de la vida de este país, depositario de una cultura milenaria y heredero de la más antigua civilización viva. En otras regiones de la India, el separatismo y la subversión islámicas continúan su labor de agitación y destrucción. Hoy como hace 13 siglos, el islam sigue siendo el gran problema de la India.

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